Para comprender la colección de John Galliano para Christian Dior, que como siempre ha resultado un despliegue de imaginación, patrones imposibles, metros y metros de tela y preciosos colores, debemos conocer primero a René Gruau.
Renato Zavagli Ricciardelli, más conocido como René Gruau, fue el ilustrador de moda más importante de todos los tiempos. Sus dibujos, llenos de vida, presentaban a las mujeres más sofisticadas que podríamos imaginar, por ello, sus líneas atrevidas y de gran fluidez hicieron un perfecto tándem con Christian Dior.
Por eso hoy, John Galliano ha querido tomarle de nuevo como inspiración (¿alguna vez ha dejado de serlo?) basándose en su sensualidad, su color y su creación de claroscuro. Además, tengamos en cuenta que está muy reciente la exposición de Londres sobre el artista, para la que Galliano creó un vestido-homenaje.
Las primeras salidas del desfile (que, como no podía ser de otra manera abrió la modelo Karlie Kloss) nos traen una tela de color degradado, que va desde el rojo hasta el negro (fijaos hasa que punto es así, que el guante de la mno derecha es rojo y el de la izquierda casi negro) en piezas de grandes volúmenes. Las siluetas no tienen término medio, o se despegan del cuerpo en A, como la pieza que veis arriba, o se ciñen a la cintura hasta crear la silueta Bar marca de la casa
Muero por esa falda roja, si fuera famosa y tuviera que pisar una alfombra roja no tardaría en ponérmela. Y ya que digo esto, espero que esta colección no se quede sólo en las editoriales de moda. En cuanto al modelo de la izquierda, está hecho de cinco capas de tul, y su color degradado ha trasladado a la tela el trazo vivo de Gruau, con el añadido dramático de Galliano. Espectacular.
Pero sigamos, porque, en Galliano el volumen se desborda y desborda, hasta crear esa especie de flores inquietantes, que brotan del cuerpo de las modelos:
En cuanto a los dos piezas, los bloques de color empiezan a hacer su aparición, y no falta el característico rosa de la casa:
Faldas a la rodilla se conjugan con chaquetas de grandes volúmenes, que se despliegan por el torso femenino. Ah, y tomad nota, los guantes son otra de las tendencias que no nos abandona, y me parece estupendo, porque crean una imagen muy sofisticada.
Del modelo de la izquierda me gusta la combinación de colores, especialmente por el melocotón encendido de los guantes, y del de la derecha destacaría la contraposición asimétrica de volúmenes entre la falda y la parte superior, así como el tocado de la modelo.
Pero Galliano también se aleja por un momento del New Look, para crear este diseño de silueta en H, cuya principal baza es su precioso color verde.
Sin embargo, el diseñador es capaz de pasar de ese estilo a este otro:
De nuevo la silueta bar, (que tanto contribuyó a difundir René Gruau) de cintura de avispa, conviviendo con una voluminosa falda, para la que no puedo imaginar los metros de tela que se habrán empleado.
Y hablando de contrastes, en la transición a los vestidos de cocktail, tenemos esto:


A la derecha, una de las ilustraciones de Gruau, y a la izquierda una indescriptible mezcla de estola y abrigo de pelo en la que perderse.
Una paleta pastel para crear unos vestidos donde, de nuevo el volumen es el protagonista. ¿Mi favorito? El rosa:
Pero sin duda, una de las piezas más delicadas, es este vestido de cuello drapeado (casi más propio de un suéter) y falda a base de capas y capas de tul supuerpuesto, donde de nuevo aparece el degradé en el color:
Que tiene su versión nocturna en este increíble vestido strapless, con flores bordadas y capas de tul añadidas para envolver una silueta lápiz:
Me vuelve loca, por su delicadeza, por el contraste de colores, por las flores bordadas...¡por todo! Sin duda un vestido para una auténtica diva. Me encantaría que volviera este tipo de glamour. Pido encarecidamente que alguien se lo ponga, por favor.
Vamos ahora con el tipo de gowns en los que Galliano esconde el cuerpo femenino y lo envuelve en materiales exquisitos. Seamos realistas, probablemente sólo los veremos en editoriales, pero es una gozada contemplar su movimiento en la pasarela:
La deuda con René Gruau sigue siendo evidente:
Y más gowns para soñar, en los que ya se marca la cintura, porque, un enamorado de la mujer como John Galliano, no puede renunciar a dejar ver sus formas:
Y terminamos con esta maravilla, de escote a base de pliegues, que se desbordan en forma de una voluminosa falda con flores bordadas en uno de sus lados, y en el que el tul de nuevo se multiplica:
Después de ver esto sólo diré una cosa más, Natalie Portman es imagen de Christian Dior, y como hemos comentado hasta la saciedad, no ha terminado de darnos un look firmado por la casa que nos deje boquiabiertos. Pues bien, si viese a Natalie llegar a los Oscar vestida con esta preciosidad sería inmensamente feliz. Ahí lo dejo.
Y hasta aquí la Alta Costura en estado puro de Christian Dior. Quizá no haya grandes novedades, pero ¿quién las necesita cuando puede soñar con estos vestidos?
Imágenes: Style.com



















No hay comentarios:
Publicar un comentario en la entrada