Al ver esta primera imagen de la nueva colección salida de la mente de Ricardo Tisci lo primero que he pensado es en Lisbeth Salander, unida al imaginario africano, con una pizca de los tejidos vaporosos y transparentes que fueran seña de identidad de las pasadas propuestas de alta costura.
Son muchos ingredientes (y muy dispares) juntos, pero de alguna manera funcionan.
Tisci descontextualiza la alta costura y la ubica en un escenario poco común, el de un gimnasio, que contrasta con la riqueza de los tejidos y los cientos de horas de pequeñas manos bordando. Al ver este marrón choclate que inaugura la colección de la mano de Stella Tenant, he sentido un deseo satisfecho, y es que tras dos años de paletas rendidas al blanco, tenemos ese giro que estábamos esperando. El cuero, el acabado de piel de reptil y las argollas en la nariz crean una imagen dura, alejada del mundo angelical de años anteriores.
Me encanta el contraste de tejidos, texturas y brillos y la idea de las chaquetas, que conforman una atractiva mujer-reptil.
De hecho, la piel escurridiza, casi húmeda de los reptiles parece encarnarse en estas faldas, de espectacular caída y, a juzgar por la imagen peso.
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Pero de pronto, como transición hacia la parte más idílica de la colección, entra en escena Joan Smalls con este vestido de cuello halter y espalda drapeada, con un espectacular adorno en la columna vertebral (el concepto del esqueleto siempre está presente en las creaciones de Tisci)
Este modelo sirve de unión cromática entre los tonos oscuros del comienzo y estos otros, en blanco:
Las mangas partiendo del pecho me parecen una auténtica preciosidad, se unen al cuello mediante una especie de argolla que es un eco de la que llevan las modelos en la nariz. De ahí brota un cuello joya que torna el diseño en algo casi aristocrático.
De este diseño me fascina el toque urbano trasladado a la alta costura, desde luego es una mezcla difícil de conseguir
El contraste vuelve, en este caso en forma de dualidad blanco/negro, rematado en un espectacular e intrincado cuello.
A partir de aquí se impone el contraste luz-oscuridad. La falda acampanada con abertura dejando ver una pequeña muestra del color blanco, que se repite sutilmente en el bajo de la misma, me parece un detalle precioso. Nuevamente vemos los guantes de piel como aliado de estas mujeres poderosas que propone Tisci.
Poderosas y al mismo tiempo delicadas, gracias a este modelo de bordado vegetal que luce Natasha Polly. Creo que es un diseño muy sencillo, que en manos de alguien con el suficiente empaque y sofisticación (se me ocurre Tilda Swinton, aunque se salga de su cauce habitual) podría dar una cara que no esperamos, aportando fuerza a algo tan delicado. Por otro lado está la opción fácil, la de verlo en alguien como Michelle Williams o Keira Knightley, que potencien esa parte romántica. A medio camino estaría Florence Welch, el contraste con su cabello rojo sería una delicia.
Cerramos con el color negro y el que más ingredientes de vestido de noche tiene, no sólo por su color, sino por las transparencias y el brillo de las paillettes. Sin embargo, la zona transparente cae de manera asimétrica sobre el cuerpo a modo de peplum, dando movimiento y poniendo el toque diferente al vestido.
En cuanto a los looks de belleza, un rostro despejado y casi carente de maquillaje le cede todo el protagonismo al adorno, que calificaría como apabullante:
La imagen no se borrará de nuestra retina fácilmente, es impactante.
Lo cierto es que, si bien es una colección menos idílica que las anteriores, creo que se puede trasladar mejor a la red carpet, pero eso, el tiempo lo dirá....
Imágenes: Zimbio, Highsnobette























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