Nos hemos hecho un poco de rogar con el que suele ser nuestro último desfile de la Semana de la Alta Costura, el siempre romántico Valentino que en las últimas colecciones había rejuvenecido tanto su estilo que sólo parecía estar hecho para las jóvenes actrices de Hollywood pero para el próximo Otoño/Invierno 2012, los diseñadores de la casa italiana, Maria Grazia Chiuri y Pier Paolo Piccioli, parecen haber dado un paso hacia delante creando unos diseños para una mujer igualmente romántica pero más maduro y sofisticada donde el rojo Valentino o el rojo español ha tenido una aparición fugaz pero triunfante con unos modelos en los que la seda insinúa de una manera elegante a través de sutiles semitransparencias en vestidos plisados, volantes en cascada y las ya clásicas capas.
Los diseñadores de Valentino definían la colección con dos palabras "Belleza regia" y este vestido es una muestra de ese talante regio que los caracteriza.
Pero como he dicho, el rojo Valentino siempre aparece de manera casi obligada en sus desfiles porque el verdadero protagonista de la colección ha sido el azul tinta.
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Un azul oscuro inspirado en la pintura simbolista de Gustave Moureau.
Un azul tinta que adquiere diferentes tonalidades en función del tejido elegido, seda combinada con pailletes, raso de seda o gasa transparente con elegantes formas geométricas.
La sobriedad es una de las señas en la última etapa de Valentino y estos vestidos nos demuestran que puede haber belleza en lo más sencillo.
El original escote en V de la izquierda con los bordes redondeados es otro de esos puntos dominantes de la colección creando un punto de luz tremendamente elgante.
Una de las combinaciones más difíciles pero agradecidas cuando se hace bien, es la del azul con el negro y aquí los plisados han jugado un papel importantísimo y eso que da la sensación de que el vestido no se ajusta como debiera al cuerpo de la modelo.
Nos acercamos a la romántica de las últimas temporadas en este abrigo bordado con hilo negro sobre un luminoso tafetán y que esconde un vestido de seda de volantes que espero tener la oportunidad de ver al completo en la alfombra roja.
Al igual que este impresionante ball gown porque el exceso también puede ser sencillo.
Tampoco puede faltar el clásico encaje, esta vez teñido de azul con un resultado más dramático y sensual.
Y aunque lo veamos en esta parte, este diseño fue el que cerró el desfile, un vestido un intrincado bordado cortado al láser que llevó más de 700 horas de trabajo.
Y entre tanta oscuridad destaca un delicado rosa bebé.
Otro de los puntos fuertes de la colección ha sido la utilización del pantalón y/o mono en unos diseños que combinan modernidad y tradición de una manera perfecta.
Una tradición que se ve reflejada en los magníficos brocados que se ven embellecidos con microcristales que acentúan aún más su brillo.
Brillo que es protagonista en buena parte de la colección combinando la sobriedad del negro con la vistosidad del oro pero en conjuntos de cierta inspiración masculina que los dotan de gran sobriedad.
En detalle podemos observar el magnífico juego de texturas y adivinar un animal print que se conforma a través de la disposición de las pailletes y que se combina, además, con bandas de piel.
Y hasta para un smoking hay espacio.
Y no nos olvidamos de los vestidos cortos que nos ofrecen un novedoso diseño, como si hubieran levantado la falda y de forma coqueta la hubieran cosido a la cintura creando un perfecto equilibrio entre la discreta elegancia de Valentino y el toque juvenil que siempre buscan.
Y en este punto llegamos a otra de las claves de la colección, los brocados dorados de inspiración medieval y a los estampados florales con un guiño a la fauna a través de delicados pájaros.
En la Alta Costura no se deja nada al azar y en el caso de Valentino, los complementos siempre reproducen el mismo tejido que los diseños principales y esta vez destacan por la punta plana tipo bailarina.
Y acabamos con los diseños más especiales, los que sobre una fondo de seda nude los estampados florales envuelven los cuerpos de las modelos con una delicadeza extrema.
En esta ocasión, los bordados además de sutiles flores nos ofrecen coloridos pájaros azules.
De nuevo, las capas son parte importantísimo en sus looks creando esa sobriedad regia que mencionábamos al principio.
Y la joya de la corona, un vestido que reproduce El árbol de la vida, del artista William Morris
Y, por supuesto, os dejamos con el video del desfile.
Imágenes: style y vogue.

















































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