Al contrario de lo que nos ha pasado con el desfile de Alexis Mabille en el que había demasiadas propuestas sin un hilo conductor claro, con Giambattista Valli el mensaje es claro, las mujeres concebidas por el creador son ninfas que salen de un bosque otoñal donde los colores se tornan oscuros, a veces siniestros, pero siempre bellos a través de drapeados, voluminosos volantes, pétalos y mariposas que sellan las bocas de estas ninfas que sólo hablan para Valli.
Echamos manos de la memoria para recordar que a las ninfas se las considera deidades menores descendientes de Zeus y por ello, tienen el privilegio de ser convocadas a las reuniones celebradas en el Olimpo y según algunos poetas tienen los cabellos del color del mar pero para nuestro particular Zeus, es decir, Giambattista Valli, estas ninfas acaban de salir de un bosque invernal pero lleno de flores de una belleza inconmensurable que vemos a través de realistas estampados florales, de mariposas prendidas en el pelo, hojas doradas alrededor del cuello y originales pulseras doradas en forma de insectos hiper realistas.
Los estampados de flores con los protagonistas de este desfile que se despliegan en intrincados diseños con grandilocuentes drapeados y volantes que crean siluetas nada terrenales.
Me encanta cómo se abre el escote como si fuera un bouquet de flores.
Y tammbién nos encontramos con una reinterpretación del tan manido peplum.
No sólo de las flores viva la ninfa de Valli y el tono único se solidifica a través de un entramado de encaje de crochet o a través de volantes XL.
Hasta aquí los elementos de esta preciosista colección porque el resto son versiones y variantes en los mismos términos que elevan aún más el carácter onírico del desfile.
Impresionante la falda calada como si fuera una enredadera en un diseño que, por otra parte, podría pasar por un nuevo New Look dioresco.
Al final del desfile, los diseños se aligeran, relativamente, para enriquecerse con combinaciones de color que aportan más luz y romanticismo a unos diseños que ya son en sí mismos, pura poesía.
Como todo desfile de Alta Costura, la mayoría de los vestidos parecen destinados a la alfombra roja, por ejemplo, ¿Emma Stone?
Aunque... ¿No os suena de algo el vuelo de este vestido, los drapeados del cuerpo y el lazo del hombro? Si no os acordáis, seguro que aún no se os ha borrado de la memoria la inauguración del Festival de Cannes con una preciosa Diane Kruger vestida de azul por Giambattista Valli Couture.
No sé si fue antes el huevo o la gallina pero los dos son perfectos.
Aunque dada la complejidad de algunos volúmenes, intuyo alguna que otra modificación que facilite el movimiento a la afortunada que lleve alguno de sus diseños.
Impresionante la capa hecha con plumas que parecen más bien una inmensa capa de hierba a la que el propio Valli daba el último toque.
Y acabamos con la única ninfa que destacó por su palidez, con un vestido de cuerpo drapeado en un rosa pálido lleno de movimiento donde los volantes se enroscan al cuerpo.
Imágenes: style y stylebistro.









































1 comentario:
que vestidos mas vaporosos, me encanta el moviemiento de los vestidos verdes,
wwwpatycreatuimagen.blogspot.com.es
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