Elie Saab lo ha vuelto a hacer, nos ha vuelto a enamorar, ha seguido siendo fiel a sí mismo pero sin repetirse y sin aburrir al mundo porque, ¿quién podría aburrirse de Saab?
Su colección está destinada a la alfombra roja y nosotras estamos deseando que llegue el momento de ver estos magníficos vestidos en el cuerpo de nuestras actrices favoritas.
Evidentemente, no hay grandes novedades en el universo Saab que nos ha presentado una colección en una escalera de color con acabados delicados, brillantes e irisados, lentejuelas, pedrería, encaje, tul y dibujos florales son los responsables de embellecer a la afortunada mujer que los luzca.
En esta escalera de color se empieza con el sofisticado y dramático negro, pasamos a la delicadeza del nude para llegar a rosas y azules combinados con oro, y terminar en unos clásicos dorados y románticos dorados.
Las formas pivotan entre la ajustada silueta lápiz a la hiper femenina línea en A con faldas abullonadas y cinturas ajustadas.
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Como viene siendo habitual en las últimas colecciones, Saab acompaña sus creaciones con finísimos cinturones que definen aún más la silueta y sirven, también, para crear las proporciones justas aunque lo curioso de esta temporada es que se llevan con la hebilla en la espalda.
Y ahora iremos por partes, como el propio desfile nos indica.
A diferencia de su anterior colección de Alta Costura en la que los colores pasteles eran los protagonistas, el comienzo de este desfile ha venido de la mano de sofisticados vestidos negros con cierto toque vamp por sus sugerentes transparencias y aberturas.
Resulta obvio, pero la maestría de los encajes y los bordados en pedrería es infinita.
Pasamos a los delicados nude que esta vez tienen un carácter más etéreo con mayor protagonismo del tul y la seda.
Seguimos con unos tonos maquillaje cercanos al coral en los que el oro consigue dar vida a una etérea sed a través de un original efecto, como si las láminas de pan de oro se hubieran derretido acentuando, así, el movimiento.
Como veíamos en los vestidos anteriores en tono nude, la pedrería toma un protagonismo casi segundario gracias a unos diseños más minimalistas en los que la seda disfruta de una caída casi espectacular lo que otorga mucha elegancia.
Una renovación de la inspiración romana en un vestido túnico al que no le faltan ni las hojarascas doradas.
Seguimos con un delicado azul cielo que sigue sus ideales de belleza en los que el dorado es el mejor compañero de viaje.
Y volvamos a encontrarnos la inspiración griega en una pieza que recrea los clásicos vestidos túnica en clave asimétrica, con lateral transparente bordado en oro.
Y el clásico vestido de Saab cuajado de pailletes y pedrería sobre una base de tul transparente que yo imagino en Jessica Chastain.
Y del azul cielo al un delicado verde con mucha más profundidad.
El dorado es siempre uno de los colores preferidos de Saab que esta vez lo combina con una seda de delicado y romántico estampado floral que más bien parece pintado a mano.
Y llegamos a unos suaves tonos tierra que inspiran una gran serenidad.
Y llegamos al final con una batería de vestidos dorados listos para la alfombra roja.
Y, por supuesto, no puede faltar el clásico y espectacular vestido de novia.
No sé vosotr@s pero yo necesito ver cómo centellean sus vestidos en movimiento
Nadie como Saab para crear joyas de alfombra roja que nos hagan soñar.
Imágenes: style y stylebistro.

























































3 comentarios:
Es como para apagar el ordenador ahora mismo, e irse a dormir soñando ser una princesa vestida de Saab
Desde luego, el único consuelo para las que no podemos permitirnos la Alta Costura es soñar con ella... Afortunadamente, Elie Saab consigue renovar los sueños temporada tras temporada.
De verdad es una auténtica preciosidad.
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